lunes, 30 de enero de 2012

El Árbol Y La Florecilla

Una primavera nació, junto a un viejo árbol, una hermosa florecilla.
-¡Qué grande y fuerte eres! -le dijo la flor al árbol-. Y pareces tan viejo. Seguro que eres muy sabio.
Las palabras de la florecilla halagaron tanto al viejo árbol que éste decidió protegerla y ser su amigo. En verano , no dejó que el sol quemase a su pequeña amiga, dándole sombra con sus ramas.
Y cuando llovía, las apartaba para que las gotas de lluvia la mojasen y pudiese crecer sana y bella.
Pero un día se presentó el invierno, y la pequeña flor comenzó a tiritar.
-Tendrás que prepararte para pasar el invierno -le aconsejó el árbol.
-¿Pasar el invierno? -dijo la florecilla, tiritando de frío-. Creo que me voy a helar en un solo día.
-¡Vamos, no digas tonterías! -dijo el árbol.
Y mientras hablaba, dejó caer un montón de hojas de sus ramas, pues se estaba preparando para pasar el invierno. Luego le preguntó a su amiga:
-¿No tienes a caso un bulbo enterrado en la tierra?
La florecilla se sonrojó muchísimo, pues tener bulbo le parecía una cosa muy fea.
-Si...Y es un bulbo horriblemente gordo -le confesó a su amigo, sin poder mirarle.
-¡Pequeña presumida! -dijo el árbol, riendo de buena gana-.
¿Acaso no sabes para que sirve? Pues escóndete dentro de él y lo averiguarás.
La florecilla hizo lo que su amigo le decía y...¡Repámpanos!
¡Allí se estaba muy calentito! Tanto, que se quedó dormida. Y no despertó hasta que el sol de la primavera volvió a calentar la Tierra....
Cuando la florecilla brotó de nuevo, encontró a su amigo el árbol que, con sus ramas llenas de brotes, le daba la bienvenida y la sonreía feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario